Ni continente ni contenido, lo esencial, se queda, permanece.
Agradecida de corazón, siempre me pillan de sorpresa... Los regalos.
Al llegar a su fin la jornada, recojo delantal, y es el momento de seguir de estreno, sabiendo que era una taza, preparo infusión. Y grato el color y sus manchas, lo que me ha sorprendido, ha sido la textura, al igual que la entrega.
Ni sé besar, ni abrazar, pero sí llorar.
Me encantan los regalos que se engendran en el pensamiento, se hacen visibles después de una grata búsqueda y realidad una vez se han envuelto y entregado, nada que intuya que es lo que hay dentro, pero lo mejor, no solo el momento de la sorpresa sino la permanencia.
Sonrío cada vez que veo el tiquet regalo que nunca le doy uso. Reconozco que, como has dicho, no te lo he puesto fácil pero has dado en el clavo. Clavado queda en mi corazón.
Larga vida tengamos las tres, incluida la taza para compartir ratos y jornadas.
Hoy 24 de agosto 2026. Gracias.