lunes, 20 de julio de 2026

DIARIO VITAL: CAPÍTULO 37. D.E.P.

Fr. N. L. Como buena N.: hidalga y conquistadora. 

Hola, hoy quiero recordarte lo que eres para mí, y lo eres durante muchos años ha. Llegamos a la familia sin pretenderlo,  a mí me atrapó aquel que lleva el nombre de tu padre, que es el mismo nombre que también lleva tu hijo. 

Es la primera de las coincidencias. Otras muchas compartimos sin que tú ni los demás puedan imaginar.

Atrapada en aquellos tiempos por las fatales circunstancias de la viudedad de tu madre, forzó tu éxodo la falta de espacio físico y espacio mental, pero el apellido y la sangre son indelebles. 

Ignoro los años que pasaron hasta mi llegada. Pero una gran diferencia en las circunstancias: ni ligaba la sangre ni la intención. 

Y de nuestra propia etapa compartida, quiero, a ser posible, que me escuches decir, por mi boca o tal vez de otra persona tan querida por las dos, y todo aquel que quiera escuchar lo que voy a redactar. 

Aprendimos a escucharnos, entendernos; nos fue fácil. Y quien no ha sufrido, no puede entender muchos comportamientos y aun así los sufrimientos y padecimientos, sentimientos y anhelos son tan íntimos que no todos conectamos. Tú y yo lo hemos hecho desde el primer minuto. A pesar de los pesares y mal que les pese a unos y otros. 

Te quiero, te quisé y te querré, a pesar de la distancia, siempre conectadas. Compartimos  risas. 
Supimos no comulgar con ruedas de molino. 
No tiramos la primera piedra. 
Amar y no guerrear fue nuestro estandarte.
Prevaleció la fortaleza en momentos de flaqueza. Tú conmigo, yo contigo. 

Con tus historias, con tus vivencias, con tus flaquezas y fortalezas. Con tu compañía, alrededor de la taza de café. Ese café que ni tu ni yo tomábamos pero las citas eran así: ¿un café? No el café y sí las risas. Y no quiero cansarte, por ello, solo un beso, un beso suave, profundo, que te acaricie el alma. 

Y hasta que volvamos a encontrarnos. 

 Alicante – Sant Cugat, trece de julio de 2026 

1 comentario:

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